VALVULAS REGULADORAS DE PRESIÓN: ¿Cuándo amerita su colocación?

En esta ocasión trataremos un tema interesante que puede dar muchos dolores de cabeza y encarecer innecesariamente un proyecto de instalación de sistemas contra incendios.

Para comenzar debemos decir qué son las válvulas reguladoras de presión. Estos implementos son accesorios colocados -en la línea principal de seccionamiento o en puntos específicos- para reducir la presión, con el objetivo de proteger los accesorios ubicados aguas debajo de esta, cuando se ha alcanzado presiones por encima de 175 psi (12.07 Bar/123 m.c.a.); o bien, para reducir la presión en los puntos de descarga de mangueras que serán utilizadas por usuarios no entrenados.

Siendo honestos, la presión en la descarga de una manguera contra incendios empleada por el cuerpo de bomberos es bastante poderosa, pudiendo alcanzar valores por encima de los 100 psi (6.9 Bar o 70 m.c.a.). Este video muestra cómo se entrena el personal para la manipulación de estos elementos (nótese que se requieren hasta 3 personas para controlar una manguera funcionando a presión normal de trabajo y dejada libre o sin control).

Pero también es cierto que la mayoría de sistemas de mangueras clase II  se instalan para funcionar con presiones que rondan los 65 psi en los puntos más alejados (4.8 Bar o 45.7 m.c.a), de forma que resulte manejable para las personas no entrenadas que viven en una edificación.

Ahora bien, este artículo informal pretende abordar de manera superficial en relación a la toma de decisión sobre la instalación de válvulas reguladoras de presión. Para ello, echaremos mano de la indicación establecida en la normativa NFPA, la cual restringe las presiones máximas de trabajo en los sistemas expuestos (y normalmente instalados en tubería metálica) deben estar a un mínimo de 175 psi, reduciendo este valor a 150 psi en tubería enterrada. Al exceder estos valores, el sistema debe considerar válvulas de alivio para manejar el exceso de presión, evitando el fallo del sistema de rociadores por sobrepresión. Estas válvulas, a diferencia de las válvulas reguladoras de presión, requieren una conexión al drenaje.

Las válvulas reguladoras (o reductoras) de presión, utilizan mecanismos internos para reducir la presión, por ejemplo: estrangulamiento, el cual buscará aumentar las pérdidas de energía para lograr la presión deseada. La sofisticación de las mismas permite que, independiente las variaciones aguas arriba de la válvula, se obtenga una consigna o valor fijo de presión aguas abajo.

Luego ¿Cuándo aplicamos una o la otra?

Si lo que buscamos es proteger un equipo o sistema por sobrepresiones, la válvula de alivio es lo indicado. Si su objetivo es reducir una presión para minimizar o tener un mejor control, una reductora o reguladora deberá ser la elección.

En un sistema contra incendios, se suelen instalar válvulas de alivio a la salida de los equipos de bombeo porque lo que se busca es proteger a la bomba de procesos de cavitación por sobrepresión. En puntos específicos de una red que alimenta rociadores automáticos, donde las presiones superan los 175 psi, es recomendable instalar también válvulas de alivio antes de la alimentación al primer rociador de la red afectada.

Por otra parte, conexiones de mangueras que se pretendan emplear con personal no entrenado se recomiendan colocar previo a las mismas reductoras de presión que fijen un flujo con presiones entre 65 y 100 psi. Estos valores aun siguen siendo discutidos por los especialistas, pero por el momento, el consenso consignado en la normativa NFPA-14 es un valor de 100 psi, ya que la expectativa es la conexión de manguera del cuerpo de bomberos, quienes están entrenados para manejar sus equipos a esta presión, optimizando y garantizando una presión tal del agua, que logre apagar más rápido el incendio, tanto por ahogamiento como por reducción de la temperatura.

En otros casos, como sistemas activados por espuma, es posible que algunos equipos especializados requieran presiones máximas de trabajo, las cuales pueden requerir válvulas reductoras de presión a fin de lograr el óptimo desempeño de los equipos. 

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